Hoy ha tocado actualizar otra entrada de nuestro viaje a Islandia. Viendo el viaje a posteriori, me quedo con este lugar como lo más insólito y lo que más me ha gustado: Landmannalaugar.
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martes, 6 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
Actualizando
A este ritmo tardaremos un poco más de lo esperado en actualizar las entradas de Islandia, pero prometemos que lo haremos y que intentaremos subir el ritmo de actualización. Hoy hemos actualizado la entrada sobre El Círculo Dorado. Esperamos que les gusten las fotos y los vídeos.
jueves, 11 de agosto de 2011
Día de aeropuertos
Acabamos de llegar a Lisboa y nuestro día se puede resumir en dos palabras; aviones y aeropuertos. Salimos de Reykiavik puntuales a las 01.00 del "ya" jueves. Vuelo tranquilo de cerca de 3 horas con Icelandair hasta la capital de Dinamarca. Dadas las dos horas de diferencia entre Islandia y la parte central de Europa, llegamos a Copenhaghe a las 06.00 y el siguiente vuelo en dirección Madrid no salía hasta las 10.30. Aprovechamos para desayunar por allí y pasar las horas tirados en la sala de espera.
El vuelo a Madrid también fue tranquilo, aunque en un vuelo de SAS con un avión un poco viejo. Ya en Madrid a las 12.30, nuestro siguiente vuelo era a las 18.30 hacia Lisboa, por lo que aprovechamos para ponernos al día con prensa y revistas. El cansancio ya empezaba a pasar factura.
Último vuelo del día con Air Europa y llegada a Lisboa poco antes de las 19.00 (cambio horario allí también). Nos recogieron en el aeropuerto Nano, Bea y Toni y nos fuimos directos al hotel. Ducha reponedora y salimos a cenar todos lo justo para poder irnos a descansar.
Fin de nuestro día de viaje: GoodBye Iceland, Welcome to Lisbon!!!!!
miércoles, 10 de agosto de 2011
Reykiavik y Península de Reykjanes (Pendiente de fotos)
Llegó nuestro último día en Islandia, el día más largo, ya que el vuelo de regreso era a las 01.00, es decir, pasaríamos todo el día visitando la capital y nos iríamos a última hora para el aeropuerto.
Amanecimos después de nuestra noche de aniversario para desayunar en el hotel, desayuno que teníamos incluído. Cerca de las 12.00 hicimos el check-out y nos fuimos en dirección al centro para ver Reikiavik. Nuestra primera parada fue para ver el Sun-Craft, un monumento abstracto en forma de barco que se encuentra en el paseo que hay junto al mar. Seguidamente dejamos el coche en el centro y nos fuimos en busca de una oficina postal para enviar postales a nuestra familia y amigos.
Aprovechando el buen día que hacía, paseamos por algunas calles del centro y por Tjörnin, un lago que hay en pleno centro de la ciudad y en el que resuenan los graznidos y chillidos de más de 40 especies de aves. Después del ligero paseo nos sentamos a almorzar algo suave para seguir con nuestra última ruta.
Después del almuerzo nos dirigimos a ver Hallgrímskirkja, una inmensa iglesia de hormigón que es el edificio que más capta la atención de la capital y que es visible a unos 20 kms. En el interior hay un órgano de 5275 tubos y con aspecto de arma. Impresiona bastante. En el exterior hay una estatua del vikingo Leifur Eiríksson, el primer europeo que llegó a América y unos de los hijos del famosos Erik el Rojo.
Visto Reikiavik en una mañana (poquito lo que hemos visto), nuestra siguiente parada iba a ser el Blue Lagoon. La Laguna Azul, a unos 20 kms. de la capital y en dirección al aeropuerto es uno de los símbolos de Islandia, para lo bueno y para lo malo. En mitad de un campo de lava, aparece una especie de spa con agua azul lechosa que está a unos 38ºC. El agua proviene de la central geotérmica que hay al lado del complejo. No deja de ser "idéntico" a lo que ya habíamos hecho en Myvant o en Landmannalaugar, pero bastante más turístico. Después de unas 2 horas de relax y de embadurnarnos la cara con sílice, seguimos nuestro camino.
Antes de terminar en el aeropuerto, recorrimos la Península de Reykianes con un par de paradas en algunos puntos de interés. El primero de ellos, en el suroeste de la península, es Valahnúkur, unos campos de lava del siglo XIII en donde se encuentra el faro más antiguo de Islandia (1878), realmente es una reconstrucción, ya que el original fue destruido por un terremoto a principios del siglo XX. Desde la zona se puede ver el islote Eldey, a 14 kms. y que alberga la colonia más grande del mundo de alcatraces.
De regreso nos encontramos con una humeante zona geotérmica multicolor aprovechada por la Central Eléctrica de la zona. A menos de 20 kms. para el aeropuerto, nos quedaba ver el "Puente entre dos continentes", un puente que se extiende por un golfo lleno de arena y que separa las placas norteamericanas y europea. Buen lugar para las últimas fotos del viaje.
Dejamos el coche sobre las 20.00 y nos dirigimos al aeropuerto a esperar nuestra salida del vuelo de regreso. Llegaremos a Madrid a las 12.00, vía Copengahe y por la tarde volamos a Lisboa donde nos encontramos con la familia de María y con los que pasaremos el fin de semana largo del 15 de Agosto.
Amanecimos después de nuestra noche de aniversario para desayunar en el hotel, desayuno que teníamos incluído. Cerca de las 12.00 hicimos el check-out y nos fuimos en dirección al centro para ver Reikiavik. Nuestra primera parada fue para ver el Sun-Craft, un monumento abstracto en forma de barco que se encuentra en el paseo que hay junto al mar. Seguidamente dejamos el coche en el centro y nos fuimos en busca de una oficina postal para enviar postales a nuestra familia y amigos.
Aprovechando el buen día que hacía, paseamos por algunas calles del centro y por Tjörnin, un lago que hay en pleno centro de la ciudad y en el que resuenan los graznidos y chillidos de más de 40 especies de aves. Después del ligero paseo nos sentamos a almorzar algo suave para seguir con nuestra última ruta.
Después del almuerzo nos dirigimos a ver Hallgrímskirkja, una inmensa iglesia de hormigón que es el edificio que más capta la atención de la capital y que es visible a unos 20 kms. En el interior hay un órgano de 5275 tubos y con aspecto de arma. Impresiona bastante. En el exterior hay una estatua del vikingo Leifur Eiríksson, el primer europeo que llegó a América y unos de los hijos del famosos Erik el Rojo.
Visto Reikiavik en una mañana (poquito lo que hemos visto), nuestra siguiente parada iba a ser el Blue Lagoon. La Laguna Azul, a unos 20 kms. de la capital y en dirección al aeropuerto es uno de los símbolos de Islandia, para lo bueno y para lo malo. En mitad de un campo de lava, aparece una especie de spa con agua azul lechosa que está a unos 38ºC. El agua proviene de la central geotérmica que hay al lado del complejo. No deja de ser "idéntico" a lo que ya habíamos hecho en Myvant o en Landmannalaugar, pero bastante más turístico. Después de unas 2 horas de relax y de embadurnarnos la cara con sílice, seguimos nuestro camino.
Antes de terminar en el aeropuerto, recorrimos la Península de Reykianes con un par de paradas en algunos puntos de interés. El primero de ellos, en el suroeste de la península, es Valahnúkur, unos campos de lava del siglo XIII en donde se encuentra el faro más antiguo de Islandia (1878), realmente es una reconstrucción, ya que el original fue destruido por un terremoto a principios del siglo XX. Desde la zona se puede ver el islote Eldey, a 14 kms. y que alberga la colonia más grande del mundo de alcatraces.
De regreso nos encontramos con una humeante zona geotérmica multicolor aprovechada por la Central Eléctrica de la zona. A menos de 20 kms. para el aeropuerto, nos quedaba ver el "Puente entre dos continentes", un puente que se extiende por un golfo lleno de arena y que separa las placas norteamericanas y europea. Buen lugar para las últimas fotos del viaje.
Dejamos el coche sobre las 20.00 y nos dirigimos al aeropuerto a esperar nuestra salida del vuelo de regreso. Llegaremos a Madrid a las 12.00, vía Copengahe y por la tarde volamos a Lisboa donde nos encontramos con la familia de María y con los que pasaremos el fin de semana largo del 15 de Agosto.
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lunes, 8 de agosto de 2011
De Norte a Sur (Pendiente de fotos)
El día de hoy ha estado condicionado por querer dormir lo más cerca de Reykiavik que fuera posible. El motivo de ello es que queríamos intentar para mañana (nuestro aniversario) hacer una ruta en un glaciar sobre un trineo tirado por perros. Íbamos a dormir en Borgarnes, que está a 315 kms. de nuestro hotel. Además, queríamos ir a Husávik, que está en dirección contraria, a unos 90 kms.
Salimos a media mañana en dirección a Husávik, capital de la observación de ballenas de Islandia, un pueblo pesquero de unos 2500 habitantes. Aquí la actividad turística principal es la observación de ballenas, cosa que a nosotros no nos apetecía mucho por la idea de que no queríamos que nada "manchara" nuestra anterior visita a las ballenas en Argentina. Aún así nos acercamos a informarnos. Solo hay dos empresas que se dediquen a hacer las salidas para la observación, y las dos empresas ofrecen prácticamente lo mismo. La única diferencia que vimos fue respecto a los horarios de salida (están intercalados) y el precio (2€ de diferencia). Para los que quieran hacerla, decir que hay dos empresas que organizan las visitas y ofrecen prácticamente lo mismo y al mismo precio.
Dado que no haríamos la visita a las ballenas, aprovechamos para pasear por el pintoresco pueblo y ver su puerto, sus cafés, su iglesia y su "atípico" museo, la famosa Faloteca de Islandia, con una extensa y curiosa colección de penes. A María no le hacía mucha gracia entrar, por lo que nos conformamos con la foto de la entrada y ver el hall de entrada. No habíamos visto nada igual. Nos había levantado un día muy soleado, por lo que aprovechamos para almorzar en un Fish and Chips del muelle, en una mesa exterior a la luz de sol. Muy buen momento que pasamos en el punto más al norte el planeta que hemos estado.
Salimos de Husávik a eso de las 16.00 directos para Borgarnes, al que llegaríamos 385 kms. más tarde. Trayecto que no se nos hizo tan largos con algunas paradas para hacer fotos y una pequeña para repostar y comer beber algo. Llegamos sobre las 20.00. Borgarnes es una sencilla localidad de unos 2000 habitantes que se encuentra relativamente cerca de la capital. Nos quedamos en unas cabañas muy guapas con un pequeño restaurante del que nos aprovechamos para cenar decentemente. Hicimos algunas fotos de la puesta de sol (más allá de las 23.00) y directos para la cama después de un largo día de coche.
Salimos a media mañana en dirección a Husávik, capital de la observación de ballenas de Islandia, un pueblo pesquero de unos 2500 habitantes. Aquí la actividad turística principal es la observación de ballenas, cosa que a nosotros no nos apetecía mucho por la idea de que no queríamos que nada "manchara" nuestra anterior visita a las ballenas en Argentina. Aún así nos acercamos a informarnos. Solo hay dos empresas que se dediquen a hacer las salidas para la observación, y las dos empresas ofrecen prácticamente lo mismo. La única diferencia que vimos fue respecto a los horarios de salida (están intercalados) y el precio (2€ de diferencia). Para los que quieran hacerla, decir que hay dos empresas que organizan las visitas y ofrecen prácticamente lo mismo y al mismo precio.
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Dado que no haríamos la visita a las ballenas, aprovechamos para pasear por el pintoresco pueblo y ver su puerto, sus cafés, su iglesia y su "atípico" museo, la famosa Faloteca de Islandia, con una extensa y curiosa colección de penes. A María no le hacía mucha gracia entrar, por lo que nos conformamos con la foto de la entrada y ver el hall de entrada. No habíamos visto nada igual. Nos había levantado un día muy soleado, por lo que aprovechamos para almorzar en un Fish and Chips del muelle, en una mesa exterior a la luz de sol. Muy buen momento que pasamos en el punto más al norte el planeta que hemos estado.
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Salimos de Husávik a eso de las 16.00 directos para Borgarnes, al que llegaríamos 385 kms. más tarde. Trayecto que no se nos hizo tan largos con algunas paradas para hacer fotos y una pequeña para repostar y comer beber algo. Llegamos sobre las 20.00. Borgarnes es una sencilla localidad de unos 2000 habitantes que se encuentra relativamente cerca de la capital. Nos quedamos en unas cabañas muy guapas con un pequeño restaurante del que nos aprovechamos para cenar decentemente. Hicimos algunas fotos de la puesta de sol (más allá de las 23.00) y directos para la cama después de un largo día de coche.
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domingo, 7 de agosto de 2011
El noreste de Islandia (pendiente de fotos)
Hoy salimos de Eglisstaðir un poco más tarde de lo habitual, ya que ayer al final nos acostamos bastante tarde. Como anécdota comentar que ducharse con agua sulfurada es un poquito raro, no solo por el olor, también la sensación al tacto es extraña, como si el agua tuviera algo que resbalase, en fin, es difícil de explicar, jeje. Pero bueno, salir sales igual de limpita que en una ducha normal.
Nuestra primera parada del día era la cascada Dettifoss, de 44 metros, pero de un caudal enorme. De hecho, es la cascada con mayor volumen de Europa. El camino hasta allí ha sido también espectacular, con muchos campos de lava, y en general todo muy árido, casi sin zonas verdes. Así apenas hemos visto ninguna oveja!!! Eso sí, nos ha hecho un día bastante bueno, con bastante frío (unos 5 grados), pero por fin sin apenas lluvia.
La cascada nos ha encantado. El pequeño paseo que hay hasta llegar a ella permite acercarte hasta casi tocar el agua, aunque da mucho respeto y no nos hemos atrevido, pero sí que nos hemos acercado bastante. Impresionante, la verdad.
Volvimos por el mismo camino y nos dirigimos a Krafla, una región volcánica aún activa. En la guía Lonely Planet que llevamos, pone que visitar esta zona implica cierto riesgo por considerarse aún activa. Por eso, en todos los carteles de la zona te hacen mucho hincapié en que no salgas de los caminos, por lo que pueda pasar, ya que hay muchos "puntos calientes" que pueden llegar a los 100 grados.
El camino desde la carretera 1 (la principal) hasta Krafla estaba lleno de baches, aunque "accesible" a todos los coches. Lo cierto es que no hemos podido alegrarnos más de haber cogido un jeep 4x4, ya que gracias a eso hemos visto cuanto hemos querido y hemos podido meternos por todas las carreteras que nos ha apetecido con total tranquilidad (o casi total, jeje, que los ríos y las cuestas embarradas o llenas de piedruscos siempre dan cierto respeto...). Vamos, que se lo aconsejo a todo el que quiera visitar Islandia de esta manera.
En Krafla al llegar lo primero que ves es la planta de energía geotérmica de Kröflustöð. Nosotroa seguimos hasta el final del camino para ver el cráter de Stóra-Víti, que alberga un lago en su interior. Caminamos un poco alrededor del cráter, nos hicimos unas fotos y volvimos al coche para ir a la que se considera la mayor atracción, y potencialmente más peligrosa, de Krafla, el cráter Leirhnjúkur y sus solfataras. Son pozos de lodos y agua hirviendo y echando humo, lo cual no deja indiferente a nadie (al igual que su olor, claro). Después de ver los pozos fuimos por el sendero hasta el inmenso campo de lava, por el que estuvimos caminando un buen rato antes de volver de nuevo al coche. De nuevo en esta zona se recomienda no salir de los caminos marcados para (y cito textualmente) estar a salvo de la actividad volcánica, las altas temperaturas, las burbujeantes charcas de lodo y los humeantes respiraderos. Ahí queda eso.
Tal y como salimos de Krafla nos acercamos a Hverir, otra zona volcánica con lodos humeantes y un paisaje que casi parece de otro planeta. Y ya de allí nos fuimos hacia el lago Mývatn, una zona preciosa y con un paisaje muy curioso, con seudocráteres y formaciones geológicas increibles. Dimos una vuelta al lago y ya nos fuimos para los baños naturales, que era nuestro plato fuerte del día. Bañarse en las aguas geotermales es toda una experiencia: 5 grados fuera, 35 dentro (o incluso más en algunas zonas). Fue una pasada. Nos tiramos hora y media allí metidos, calentitos y la mar de a gustito, jeje.
Cuando salimos de allí nos tocaban 100 km hasta Akureyri, ya que no habíamos conseguido alojamiento más cerca. Akureyri es la segunda ciudad de Islandia, pero apenas tiene unos 20.000 habitantes. De camino hacia allí paramos para ver la cascada Goðafoss, preciosa. También la llegada a Akureyri nos encantó, ya que está metida en una lengua de agua del océano y es bastante curioso.
En Akureyri nos alojamos en el hotel Edda, y para nuestra suerte nos ha tocado en la parte nueva, por lo que estamos bastante a gusto, aunque el agua aquí también lleva azufre. Hemos cenado en un Coffee House, unos panini riquísimos y ahora toca descansar, que mañana tenemos un día duro de coche, con la visita a Husávik y el camino hasta Bogarnes.
-- Desde Mi iPad
Nuestra primera parada del día era la cascada Dettifoss, de 44 metros, pero de un caudal enorme. De hecho, es la cascada con mayor volumen de Europa. El camino hasta allí ha sido también espectacular, con muchos campos de lava, y en general todo muy árido, casi sin zonas verdes. Así apenas hemos visto ninguna oveja!!! Eso sí, nos ha hecho un día bastante bueno, con bastante frío (unos 5 grados), pero por fin sin apenas lluvia.
La cascada nos ha encantado. El pequeño paseo que hay hasta llegar a ella permite acercarte hasta casi tocar el agua, aunque da mucho respeto y no nos hemos atrevido, pero sí que nos hemos acercado bastante. Impresionante, la verdad.
Volvimos por el mismo camino y nos dirigimos a Krafla, una región volcánica aún activa. En la guía Lonely Planet que llevamos, pone que visitar esta zona implica cierto riesgo por considerarse aún activa. Por eso, en todos los carteles de la zona te hacen mucho hincapié en que no salgas de los caminos, por lo que pueda pasar, ya que hay muchos "puntos calientes" que pueden llegar a los 100 grados.
El camino desde la carretera 1 (la principal) hasta Krafla estaba lleno de baches, aunque "accesible" a todos los coches. Lo cierto es que no hemos podido alegrarnos más de haber cogido un jeep 4x4, ya que gracias a eso hemos visto cuanto hemos querido y hemos podido meternos por todas las carreteras que nos ha apetecido con total tranquilidad (o casi total, jeje, que los ríos y las cuestas embarradas o llenas de piedruscos siempre dan cierto respeto...). Vamos, que se lo aconsejo a todo el que quiera visitar Islandia de esta manera.
En Krafla al llegar lo primero que ves es la planta de energía geotérmica de Kröflustöð. Nosotroa seguimos hasta el final del camino para ver el cráter de Stóra-Víti, que alberga un lago en su interior. Caminamos un poco alrededor del cráter, nos hicimos unas fotos y volvimos al coche para ir a la que se considera la mayor atracción, y potencialmente más peligrosa, de Krafla, el cráter Leirhnjúkur y sus solfataras. Son pozos de lodos y agua hirviendo y echando humo, lo cual no deja indiferente a nadie (al igual que su olor, claro). Después de ver los pozos fuimos por el sendero hasta el inmenso campo de lava, por el que estuvimos caminando un buen rato antes de volver de nuevo al coche. De nuevo en esta zona se recomienda no salir de los caminos marcados para (y cito textualmente) estar a salvo de la actividad volcánica, las altas temperaturas, las burbujeantes charcas de lodo y los humeantes respiraderos. Ahí queda eso.
Tal y como salimos de Krafla nos acercamos a Hverir, otra zona volcánica con lodos humeantes y un paisaje que casi parece de otro planeta. Y ya de allí nos fuimos hacia el lago Mývatn, una zona preciosa y con un paisaje muy curioso, con seudocráteres y formaciones geológicas increibles. Dimos una vuelta al lago y ya nos fuimos para los baños naturales, que era nuestro plato fuerte del día. Bañarse en las aguas geotermales es toda una experiencia: 5 grados fuera, 35 dentro (o incluso más en algunas zonas). Fue una pasada. Nos tiramos hora y media allí metidos, calentitos y la mar de a gustito, jeje.
Cuando salimos de allí nos tocaban 100 km hasta Akureyri, ya que no habíamos conseguido alojamiento más cerca. Akureyri es la segunda ciudad de Islandia, pero apenas tiene unos 20.000 habitantes. De camino hacia allí paramos para ver la cascada Goðafoss, preciosa. También la llegada a Akureyri nos encantó, ya que está metida en una lengua de agua del océano y es bastante curioso.
En Akureyri nos alojamos en el hotel Edda, y para nuestra suerte nos ha tocado en la parte nueva, por lo que estamos bastante a gusto, aunque el agua aquí también lleva azufre. Hemos cenado en un Coffee House, unos panini riquísimos y ahora toca descansar, que mañana tenemos un día duro de coche, con la visita a Husávik y el camino hasta Bogarnes.
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sábado, 6 de agosto de 2011
La zona este (Pendiente de fotos)
Esta mañana estuvimos dudando si acercarnos más a la zona del campo de hielo Vatnajökull, al refugio Jöklasel, de donde salen las excursiones en moto de nieve, a ver si podíamos cuadrar con alguna. Pero al final hemos decidido que no, ya que lo más probable es que no pudiéramos hacer la excursión, y darnos la paliza de los 55 km para atrás más los 16 por una carretera casi vertical y bastante peligrosa, pues como que no nos compensaba. Así que decidimos continuar nuestro camino hacia Eglisstaðir, con tranquilidad para poder parar donde nos fuera apeteciendo.
Y eso fue lo que hicimos. Paramos en varios miradores, para admirar las últimas vistas del glaciar. También paramos a ver unos caballos, animales bastante comunes en todos los paisajes de esta isla. Aunque los más comunes sin lugar a dudas son las ovejas. Están por todas partes, desde los riscos más altos a las playitas más escondidas entre acantilados. Hay verde por todas partes, o casi, y las ves siempre comiendo o durmiendo, jeje. Eso sí, son un tipo de oveja muy particular, con un morro alargado que hace que parezcan perros, o casi lobos. Muy curiosas, la verdad.
De nuevo como ayer, conforme fuimos avanzando hacia el este, el paisaje empezó a cambiar, y ya no había tanto verde, sino que encontrábamos zonas muy áridas: los sandar. Son restos arrastrados por los glaciares y dan lugar a explanadas desérticas que contrastan con las llanuras verdes.
Hicimos una paradita en Djúpivogur para comer algo, un pueblito costero de 360 habitantes, tan mono y pequeñín como casi todos los que hemos ido viendo en este viaje. Este en concreto es el puerto más antiguo de los fiordos del este, que justo comienzan aquí. Comimos paninis y waffles en el Langabuð café y proseguimos el viaje, admirando los fiordos del este, hasta que llegó el desvío a Eglisstaðir por la carretera 1, que fue el que cogimos, y que es una carretera de interior. Pero aún así fue también preciosa, y pudimos admirar una cascada que nos encantó y donde estuvimos bastante rato sacando fotos. Las cascadas están siendo otra constante en nuestro viaje y yo no me canso nunca de ellas, me encantan.
Llegamos al hotel de Eglisstaðir a media tarde, el hotel Edda Eglisstaðir. Los hoteles Edda solo funcionan en verano ya que el resto del año son residencias de estudiantes. No se les puede pedir mucho pero bueno, este no estaba mal. La verdad es que en general el alojamiento está siendo caro para lo que ofrecen pero bueno, supongo que será cosa del "last minute" que está siendo la tónica habitual de este viaje, jeje. Estuvimos un rato buscando los alojamientos de mañana y pasado y a eso de las 18h salimos de nuevo. Lo bueno de que los días sean tan largos aquí es que puedes hacer cosas hasta muy tarde, por lo que aprovechas muchísimo los días, aunque también es agotador, jeje.
Decidimos ir a Borgarfjörður Eystri, el pueblo más al norte de los fiordos del este, donde hay una colonia inmensa de frailecillos, unas aves muy curiosas, características de este país, y que aún no habíamos logrado ver. El camino fue precioso, entre acantilados y con brumas continuas. Y el pueblito no nos defraudó. Nos acercamos al islote de Hafnarhólmi y allí pudimos ver muchísimos frailecillos, a los que hicimos un montón de fotos. Me encantaron estos animalitos.
Y ya de allí volvimos al hotel, haciendo una paradita en la gasolinera N1 para comprar la cena, unos sandwiches, papas, un plátano y coca cola light. Lo que se considera la base de una dieta equilibrada, jeje. La verdad es que en este viaje estamos comiendo regular, pero es lo que os toca si queremos hacer tantas cosas.
Un detalle a comentar del hotel es que el agua de los grifos lleva bastante azufre, por la cercanía de las zonas volcánicas, por lo que el olor de nuestro baño se asemeja mucho al que hemos "sufrido" en dichas zonas. Al parecer esto va a ser bastante habitual en lo que nos queda de viaje por el norte de la isla. Ya os iremos contando si logramos acostumbrarnos o no, jeje.
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Y eso fue lo que hicimos. Paramos en varios miradores, para admirar las últimas vistas del glaciar. También paramos a ver unos caballos, animales bastante comunes en todos los paisajes de esta isla. Aunque los más comunes sin lugar a dudas son las ovejas. Están por todas partes, desde los riscos más altos a las playitas más escondidas entre acantilados. Hay verde por todas partes, o casi, y las ves siempre comiendo o durmiendo, jeje. Eso sí, son un tipo de oveja muy particular, con un morro alargado que hace que parezcan perros, o casi lobos. Muy curiosas, la verdad.
De nuevo como ayer, conforme fuimos avanzando hacia el este, el paisaje empezó a cambiar, y ya no había tanto verde, sino que encontrábamos zonas muy áridas: los sandar. Son restos arrastrados por los glaciares y dan lugar a explanadas desérticas que contrastan con las llanuras verdes.
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Hicimos una paradita en Djúpivogur para comer algo, un pueblito costero de 360 habitantes, tan mono y pequeñín como casi todos los que hemos ido viendo en este viaje. Este en concreto es el puerto más antiguo de los fiordos del este, que justo comienzan aquí. Comimos paninis y waffles en el Langabuð café y proseguimos el viaje, admirando los fiordos del este, hasta que llegó el desvío a Eglisstaðir por la carretera 1, que fue el que cogimos, y que es una carretera de interior. Pero aún así fue también preciosa, y pudimos admirar una cascada que nos encantó y donde estuvimos bastante rato sacando fotos. Las cascadas están siendo otra constante en nuestro viaje y yo no me canso nunca de ellas, me encantan.
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Llegamos al hotel de Eglisstaðir a media tarde, el hotel Edda Eglisstaðir. Los hoteles Edda solo funcionan en verano ya que el resto del año son residencias de estudiantes. No se les puede pedir mucho pero bueno, este no estaba mal. La verdad es que en general el alojamiento está siendo caro para lo que ofrecen pero bueno, supongo que será cosa del "last minute" que está siendo la tónica habitual de este viaje, jeje. Estuvimos un rato buscando los alojamientos de mañana y pasado y a eso de las 18h salimos de nuevo. Lo bueno de que los días sean tan largos aquí es que puedes hacer cosas hasta muy tarde, por lo que aprovechas muchísimo los días, aunque también es agotador, jeje.
Decidimos ir a Borgarfjörður Eystri, el pueblo más al norte de los fiordos del este, donde hay una colonia inmensa de frailecillos, unas aves muy curiosas, características de este país, y que aún no habíamos logrado ver. El camino fue precioso, entre acantilados y con brumas continuas. Y el pueblito no nos defraudó. Nos acercamos al islote de Hafnarhólmi y allí pudimos ver muchísimos frailecillos, a los que hicimos un montón de fotos. Me encantaron estos animalitos.
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Y ya de allí volvimos al hotel, haciendo una paradita en la gasolinera N1 para comprar la cena, unos sandwiches, papas, un plátano y coca cola light. Lo que se considera la base de una dieta equilibrada, jeje. La verdad es que en este viaje estamos comiendo regular, pero es lo que os toca si queremos hacer tantas cosas.
Un detalle a comentar del hotel es que el agua de los grifos lleva bastante azufre, por la cercanía de las zonas volcánicas, por lo que el olor de nuestro baño se asemeja mucho al que hemos "sufrido" en dichas zonas. Al parecer esto va a ser bastante habitual en lo que nos queda de viaje por el norte de la isla. Ya os iremos contando si logramos acostumbrarnos o no, jeje.
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viernes, 5 de agosto de 2011
Del Laki a la Laguna de Jökulsárlón (Pendiente de fotos)
El pueblo este de nombre impronunciable donde hemos pasado la noche (Kirkjubæjarklaustur) se llama Klaustur para los islandenses y tiene unos 120 habitantes. Klaustur se encuentra relativamente cerca del volcán Laki y fue devastado durante las erupciones de dicho volcán a finales del siglo XVIII. El campo de lava de Eldhraun tiene un promedio de 12 m. de espesor y contiene unos 12 kms. cúbicos de lava cubriendo una zona de 565 kms. cuadrados que hacen que sea el mayor flujo de lava registrado procedente de una sola erupción.
Pues esa iba a ser nuestra primera parada del día, el monte Laki. Retrocedemos un poco desde Klaustur en dirección a Vik y tomamos la F206, una carretera de montaña de unos 55 kms. que nos llevaría hasta la misma falda del volcán. El camino fue muy divertido, con charcos, ríos, barro y lo pasamos genial, claro que el coche ayuda. En mitad del camino, a unos 26 kms. del inicio encontramos una cascada que nos gustó mucho y de la que hicimos algunas fotos. La cascada de llama Fagrifoss (Cascadas hermosas) y la forman varios riachuelos que derraman su flujo sobre una inmensa roca negra.
Después de la parada seguimos el camino hasta el Laki. En 1783 se abrieron muchísimas fallas formando unos 135 cráteres que empezaron a expulsar roca fundida hasta una altura de 1 km. Duraron 8 meses y la lava cubrió una zona de 500 kms. cuadrados, sepultando 50 granjas de la zona. También fue devastador la cantidad de cenizas y ácido sulfúrico que brotaron de las grietas haciendo que se cubriera el sol, muriera la hierba, el ganado y una quinta parte de la población del país. Llegamos a la zona a eso de las 14.00 e hicimos un par de pateos (cortitos) marcados para ver toda la zona.
Partimos en dirección de vuelta después de una hora y pico en Laki. Deshicimos el camino hecho por la mañana y pillamos de nuevo la carretera 1 en dirección a Hofn que sería el lugar de pernocta. Durante el camino teníamos dos paradas pendientes, Skaftafell y Jökulsárlón.
Skaftafell forma parte del Parque Nacional Vatnajökull y abarca una impresionante serie de picos y de glaciares. Es una zona con mucho movimiento, ya que tiene zona de acampada y parece que es una zona con mucha reputación entre los amantes del aire libre. Desde el parking y Centro de Visitantes, nosotros seguimos un camino a pie marcado que nos llevaba a los pies del glaciar. Es curioso que no había parado de llover durante todo el día excepto en nuestro momentos de pateos, tanto en Laki como aquí a pies del glaciar.
De vuelta al coche y unos kilómetros más al este nos encontramos con Jökulsárlón, en cuya laguna una multitud de icebergs van a la deriva. Los icebergs se desprenden de Breióamerkurjökull, un ramal de Vatnajökull, se estrellan contra el agua y viajan hacia el mar. Pueden pasar hasta 5 años flotando en la laguna hasta que se deshacen completamente. La zona también ha sido escenario de cine, "Lara Croft. Tomb Raider" y "Muere otro día" tienen escenas en Jökulsárlón.
Pues esa iba a ser nuestra primera parada del día, el monte Laki. Retrocedemos un poco desde Klaustur en dirección a Vik y tomamos la F206, una carretera de montaña de unos 55 kms. que nos llevaría hasta la misma falda del volcán. El camino fue muy divertido, con charcos, ríos, barro y lo pasamos genial, claro que el coche ayuda. En mitad del camino, a unos 26 kms. del inicio encontramos una cascada que nos gustó mucho y de la que hicimos algunas fotos. La cascada de llama Fagrifoss (Cascadas hermosas) y la forman varios riachuelos que derraman su flujo sobre una inmensa roca negra.
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Después de la parada seguimos el camino hasta el Laki. En 1783 se abrieron muchísimas fallas formando unos 135 cráteres que empezaron a expulsar roca fundida hasta una altura de 1 km. Duraron 8 meses y la lava cubrió una zona de 500 kms. cuadrados, sepultando 50 granjas de la zona. También fue devastador la cantidad de cenizas y ácido sulfúrico que brotaron de las grietas haciendo que se cubriera el sol, muriera la hierba, el ganado y una quinta parte de la población del país. Llegamos a la zona a eso de las 14.00 e hicimos un par de pateos (cortitos) marcados para ver toda la zona.
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Partimos en dirección de vuelta después de una hora y pico en Laki. Deshicimos el camino hecho por la mañana y pillamos de nuevo la carretera 1 en dirección a Hofn que sería el lugar de pernocta. Durante el camino teníamos dos paradas pendientes, Skaftafell y Jökulsárlón.
Skaftafell forma parte del Parque Nacional Vatnajökull y abarca una impresionante serie de picos y de glaciares. Es una zona con mucho movimiento, ya que tiene zona de acampada y parece que es una zona con mucha reputación entre los amantes del aire libre. Desde el parking y Centro de Visitantes, nosotros seguimos un camino a pie marcado que nos llevaba a los pies del glaciar. Es curioso que no había parado de llover durante todo el día excepto en nuestro momentos de pateos, tanto en Laki como aquí a pies del glaciar.
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De vuelta al coche y unos kilómetros más al este nos encontramos con Jökulsárlón, en cuya laguna una multitud de icebergs van a la deriva. Los icebergs se desprenden de Breióamerkurjökull, un ramal de Vatnajökull, se estrellan contra el agua y viajan hacia el mar. Pueden pasar hasta 5 años flotando en la laguna hasta que se deshacen completamente. La zona también ha sido escenario de cine, "Lara Croft. Tomb Raider" y "Muere otro día" tienen escenas en Jökulsárlón.
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jueves, 4 de agosto de 2011
Landmannalaugar-Vik
Después de la sobada recuperadora del día anterior en las cabañas de Sellfoss, hoy tocaba un día importante, ya que sería la visita que el 4x4 nos permitía, ya que para hacer esta ruta ningún coche que no sea 4x4 puede hacerla. El lugar a que nos referimos se llama Landmannalaugar, a 600 m. sobre el nivel del mar y que incluye el campo geotérmico más grande de Islandia. Para llegar hasta allí hay que pillar una carretera de tipo F, forma que tienen los islandeses para nombrar a las carreteras que no están asfaltadas.
Salimos de Sellfoss a eso de las 10 de la mañana y pillamos la 26 hasta el cruce con la F208, que iba a ser nuestra carretera hasta Landmannalaugar. Durante el camino pasamos por el volcán Hekla, el volcán activo más famoso de Islandia y que se caracteriza porque, casi siempre, su cumbre está cubierta de nubes. Se creía que su erupción sería en 2010, por lo que llevamos un año de retraso, situación que hace recomendar no intentar subir a su cima desde su falda mediante la ruta que está marcada para ello. El camino es muy bonito, viendo muchas ovejas y caballos, que pastan sin inmutarse del peligro que correrían ante una posible erupción.
Después de las fotos en la falda del Hekla hemos seguido el camino hasta nuestro destino, al que hemos llegado poco después de las 13.00. La estampa era increíble y hemos pasado unas horas caminando por la zona. He aprovechado para bañarme en la zona geotérmica... qué sensación la de estar a unos 12 grados fuera y a eso de 30 dentro del agua. Sin palabras. En Landmannalaugar lo que encontramos son montañas multicolores, manantiales, flujos de lava y varios lagos que han hecho que la sensación de paz y tranquilidad nos invada hasta casi no querer irnos de allí. Sus picos están formados por riolita, un mineral de lava que se enfrió de forma lenta causando sus increíbles y sorprendentes colores.
A eso de las 17.30 hemos vuelto al coche y hemos seguido por la F208 hasta el final. Han sido casi 70 kms de carretera de montaña con cruce de ríos incluídos. Lo hemos pasado genial. La carretera terminada justo en mitad entre Kirkjubæjarklaustur (nuestro alojamiento de esa noche) y Vik (un pueblo que queríamos ver). Así que dedidimos ir al hotel primero y dejar las cosas y volver luego a Vik, pequeña villa con una población de aproximadamente 300 habitantes.
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El rasgo más notable de esta población es la playa de arenas negras de Reynisdrangar con sus columnas de basalto esculpidas junto al mar. Una leyenda popular dice que estas columnas son troles que estando fuera de sus cuevas, fueron capturados por el sol un amanecer.
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miércoles, 3 de agosto de 2011
El Círculo Dorado
Con el cambio de la autocaravana por el Jeep a primera hora de la mañana, salimos en dirección a Reykiavik para desayunar por allí y partir hacia nuestro primer destino, el Parque Nacional de Þingvellir. Hoy hemos hecho uno de los circuitos más turísticos de Islandia, el Círculo Dorado (Þingvellir, Geysir y Gullfoos). Al estar relativamente cerca de la capital, se organizan muchas excursiones desde Reykiavik. El Parque Nacional de Þingvellir es un valle situado en el sureste de Islandia, cercano a la península de Reykjanes y a la zona volcánica de Hengill. El valle es uno de los lugares históricos más importantes de Islandia. En el año 930, el Alþingi, una de las instituciones parlamentarias más antiguas del mundo fue fundada aquí. El Alþingi se reunía anualmente, cuando el Lögmaður (hablante de leyes) recitaba la ley a todos los congregados y también decidía en disputas.
Entre el año 999 y 1000 el Lögmaður Þorgeir Ljósvetningagoði proclamó el Cristianismo como religión oficial de Islandia. Después de su conversión se dice que, tras regresar del Alþingi, Þorgeir arrojó todas las estatuas de dioses nórdicos a la cascada que desde entonces recibe el nombre de Goðafoss (Cascada de los dioses). La independencia de la República de Islandia fue proclamada en este lugar histórico en 17 de junio de 1944 y el parque aloja asimismo la residencia de verano del Primer Ministro de Islandia.
Después de visitar el Parque Nacional y quedarnos un buen rato en la cascada, nos dirigimos al siguiente destino, Geysir, es el géiser más antiguamente conocido y uno de los ejemplos más impresionantes de este fenomeno en todo el mundo. Está situado en el valle Haukadalur, Islandia. La palabra "géiser", que sirve para describir un tipo de fuente de aguas termales, deriva de Geysir (que a su vez deriva del verbo islandés "gjósa", que significa erupcionar). El Geysir se sitúa en la colina Laugarfjall, donde también podemos encontrar, 400 metros más al sur, el géiser Strokkur.
Aquí es donde pudimos comprobar por primera vez el olor a azufre que hay en muchos lugares de la isla. La verdad que es un poco desagradable, encima acabábamos de comer y ese olor se nos metió en el estómago. El olor del azufre se asemeja a los huevos podridos.
Un poco más hacia el interior de Geysir estaba nuestro siguiente destino, la cascada de Gullfoos (Cascada Dorada) situada en el cañón del río Hvítá en el sureste de Islandia. Se encuentra en el amplio cauce del río Hvítá, que fluye hacia el sur y a un kilómetro de la cascada gira bruscamente hacia el este cayendo en tres escalones curvados. En ese momento se cae en dos saltos (11 y 21 m) en una grieta de 32 m de profundidad. Esta grieta mide unos 20 m de anchura y 2.5 km de longitud.
Nuestro primer día estaba completo, por lo que nos fuimos directamente al alojamiento que habíamos conseguido por la mañana desde la oficina de alquiler de coches. En el camino nos encontramos con el cráter Kerið, un cono volcánico lleno de agua. Nos quedábamos en Selfoos, una localidad al sur y en unas cabañas que resultaron ser un acierto. Llegamos bastante pronto, a eso de las 19.00. Buscamos alojamiento para las siguientes dos noches (bendita wifi), hicimos una pequeña compra para la cena y a la cama, caímos a eso de las 22.00.
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Aquí es donde pudimos comprobar por primera vez el olor a azufre que hay en muchos lugares de la isla. La verdad que es un poco desagradable, encima acabábamos de comer y ese olor se nos metió en el estómago. El olor del azufre se asemeja a los huevos podridos.
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Un poco más hacia el interior de Geysir estaba nuestro siguiente destino, la cascada de Gullfoos (Cascada Dorada) situada en el cañón del río Hvítá en el sureste de Islandia. Se encuentra en el amplio cauce del río Hvítá, que fluye hacia el sur y a un kilómetro de la cascada gira bruscamente hacia el este cayendo en tres escalones curvados. En ese momento se cae en dos saltos (11 y 21 m) en una grieta de 32 m de profundidad. Esta grieta mide unos 20 m de anchura y 2.5 km de longitud.
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Nuestro primer día estaba completo, por lo que nos fuimos directamente al alojamiento que habíamos conseguido por la mañana desde la oficina de alquiler de coches. En el camino nos encontramos con el cráter Kerið, un cono volcánico lleno de agua. Nos quedábamos en Selfoos, una localidad al sur y en unas cabañas que resultaron ser un acierto. Llegamos bastante pronto, a eso de las 19.00. Buscamos alojamiento para las siguientes dos noches (bendita wifi), hicimos una pequeña compra para la cena y a la cama, caímos a eso de las 22.00.
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martes, 2 de agosto de 2011
San Fernando-Madrid-Munich-Reykiavik
Prácticamente un día entero para llegar desde el sur de la península hasta el Norte de Europa, muy al norte. Hoy nos levantamos a las 6.30 de la mañana, ducha, desayuno y nos llevó Pilar hasta la estación de tren de San Fernando. A las 8.20 nos subimos al tren que nos llevó hasta la estación de Atocha en Madrid. Viaje muy cómodo que se nos pasó muy rápido.

Llegamos a Madrid sobre las 12.30 y nos fuimos directos a la T4. Enorme cola para sacar las tarjetas de embarque y otra cola para pasar el control. Teníamos 2 horas y media hasta la hora prevista de embarque, por lo que aprovechamos para almorzar, comprar algunas revistas y comprar un cargador de coche para el IPhone. Casi sin darnos cuenta ya estábamos embarcando en dirección a Munich.

Llegamos a Munich a las 19.00 en un vuelo de apenas 2 horas. Nos situamos y nos dirigimos a la puerta de embarque de nuestro siguiente vuelo, el Munich-Reykiavik de Air Berlín. Todo en hora y nuevo vuelo de 3 horas y media hasta nuestro destino final.

El cambio horario hizo que llegásemos a Islandia a las 23.30, al aeropuerto Internacional de Keflavik, una población que está a unos 40 kms. de la capital. Para nuestra sorpresa, la temperatura era de 15 graditos, por lo que no encontramos el frío que esperábamos. Directos a las oficinas de Geysir a recoger nuestra autocaravana.

Nos trajeron la autocaravana y nos empezaron a explicar todas las cosas que había que tener en cuenta. Íbamos preparados porque la semana pasada Aly y Orlando (hermana y cuñado de Mingo) nos habían explicado todo, pero estos de Geysir nos dijeron que no usáramos el gas con la caravana parada, no había inverter para 220v, estaba bastante vieja, un poco sucia, etc. Para colmo, cuando nos dan el mapa de Islandia, hay una enorme zona central marcada como prohibida para circular con caravanas, por lo que nos dejaba sin ver alguno de los lugares que mas ilusión nos hacía.

Como eran cerca de la 1 de la mañana nos fuimos con ella a las afueras del aeropuerto y dormimos allí, y a la mañana siguiente volvimos a las oficinas de Geysir para comentarles que queríamos cambiarla por un 4x4. No nos pusieron ningún tipo de problemas y nos dijeron que la semana que viene haríamos los cálculos y nos devolverían la diferencia. Además desde allí buscamos alojamiento para nuestra primera noche, una cabaña en Selfoss.

Llegamos a Madrid sobre las 12.30 y nos fuimos directos a la T4. Enorme cola para sacar las tarjetas de embarque y otra cola para pasar el control. Teníamos 2 horas y media hasta la hora prevista de embarque, por lo que aprovechamos para almorzar, comprar algunas revistas y comprar un cargador de coche para el IPhone. Casi sin darnos cuenta ya estábamos embarcando en dirección a Munich.
Llegamos a Munich a las 19.00 en un vuelo de apenas 2 horas. Nos situamos y nos dirigimos a la puerta de embarque de nuestro siguiente vuelo, el Munich-Reykiavik de Air Berlín. Todo en hora y nuevo vuelo de 3 horas y media hasta nuestro destino final.
El cambio horario hizo que llegásemos a Islandia a las 23.30, al aeropuerto Internacional de Keflavik, una población que está a unos 40 kms. de la capital. Para nuestra sorpresa, la temperatura era de 15 graditos, por lo que no encontramos el frío que esperábamos. Directos a las oficinas de Geysir a recoger nuestra autocaravana.
Nos trajeron la autocaravana y nos empezaron a explicar todas las cosas que había que tener en cuenta. Íbamos preparados porque la semana pasada Aly y Orlando (hermana y cuñado de Mingo) nos habían explicado todo, pero estos de Geysir nos dijeron que no usáramos el gas con la caravana parada, no había inverter para 220v, estaba bastante vieja, un poco sucia, etc. Para colmo, cuando nos dan el mapa de Islandia, hay una enorme zona central marcada como prohibida para circular con caravanas, por lo que nos dejaba sin ver alguno de los lugares que mas ilusión nos hacía.
Como eran cerca de la 1 de la mañana nos fuimos con ella a las afueras del aeropuerto y dormimos allí, y a la mañana siguiente volvimos a las oficinas de Geysir para comentarles que queríamos cambiarla por un 4x4. No nos pusieron ningún tipo de problemas y nos dijeron que la semana que viene haríamos los cálculos y nos devolverían la diferencia. Además desde allí buscamos alojamiento para nuestra primera noche, una cabaña en Selfoss.
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